Sonrisa gingival

El tratamiento de sonrisa gingival con toxina botulínica consiste en la aplicación inyectable de pequeñas dosis para controlar la elevación excesiva del labio superior al sonreír, logrando una sonrisa más armónica y estética. El efecto dura alrededor de 4 meses, requiere dos sesiones al año, no necesita preparación previa y está contraindicado en personas con enfermedades neurodegenerativas.

Descripción

¿En qué consiste?

La aplicación de toxina botulínica para sonrisa gingival se enfoca en reducir el movimiento excesivo del labio superior al sonreír. Esto se logra mediante inyecciones precisas en los músculos responsables de elevar el labio, especialmente el músculo elevador del labio superior y ala de la nariz.

Permite que, al sonreír, el labio cubra mejor las encías expuestas.

Es una alternativa rápida, no quirúrgica y mínimamente invasiva frente a otros tratamientos más complejos como la cirugía o la ortodoncia.

Duración y sesiones

El efecto tiene una duración aproximada de 4 meses.

Se recomiendan dos sesiones al año para mantener una sonrisa armónica de forma continua.

Beneficios

Mejora estética inmediata de la sonrisa, reduciendo la exposición de las encías.

Resultados naturales sin alterar la expresión facial.

Tratamiento rápido, seguro y sin necesidad de baja médica ni recuperación.

Ideal para personas que desean una corrección sutil sin procedimientos invasivos.

Contraindicaciones

Contraindicado en personas con enfermedades neurodegenerativas como esclerosis múltiple, ELA o miastenia gravis.

No se recomienda en embarazo o lactancia, ni en presencia de infecciones en la zona que tratar.

Consideraciones

No precisa preparación previa.

La aplicación es rápida (10–15 minutos), con mínimas molestias.

Es fundamental que el tratamiento sea realizado por un médico especialista, ya que requiere precisión anatómica para evitar alterar la movilidad natural del rostro.

Se recomienda evitar masajes, actividad física intensa y acostarse en las primeras 4–6 horas tras la aplicación.